El supuesto fallo de Windows 11 que “arruinaba” SSD resultó no ser culpa del sistema, sino de un “firmware Beta” usado en modelos de prueba con controladoras Phison.
Los discos afectados nunca fueron de venta al público, por lo que los usuarios no corren riesgo.
El caso al parecer se debió a un comportamiento normal de la memoria NAND al llenarse, no a un bug.
Con firmware final y certificado, los SSD comerciales funcionan correctamente, y basta actualizar o aplicar un “secure erase” en unidades de segunda mano para evitar problemas.
Esto según Phison.
Primero que no había fallos, ahora esto.

